lunes, 1 de mayo de 2017

El diario de Fermín


Este curso está resultando muy instructivo para mi. Tengo una práctica de profesor de español de 5 años pero siempre había seguido un método "intuitivo" sin conocer las diferentes corrientes. Ahora que conozco la teoría de la evolución de los métodos puedo auto-analizar mi actividad docente hasta el momento. Sin darme cuenta, iba siguiendo las dos corrientes, alternándolas, según me convenía. Empezaba con un tema gramatical, por ejemplo el "ser/estar", realizábamos ejercicios de manera metódica sobre eso y en la segunda parte realizábamos alguna actividad práctica o juegos, pero sin realmente practicar la gramática aprendida. El concepto de enseñanza mediante tareas que he aprendido en este curso ha sido totalmente clave sobre como planificar mis clases en el futuro y así integrar completamente la parte teórica con la parte práctica.

Después del curso que se desarrolló durante los viernes del mes de marzo de 2007, tuve ocasión de conocer las distintas corrientes de enseñanza de los idiomas extranjeros, además de profundizar en metodología, herramientas de aprendizaje, terminología educativa. Lo interesante de estas clases es que eramos nosotros mismos, los profesores, los que realizábamos los ejercicios que en nuestro futuro ejercicio profesional realizarán los alumnos. Esto no hacía darnos cuenta y comprender mejor lo que los alumnos pueden sentir y experimentar en su proceso de aprendizaje.

Y llegamos a la parte práctica, con alumnos de verdad y clases de verdad. Me preguntaron que tipo de alumnos prefería y dije que adultos. Así que hice las prácticas en el mismo Instituto Cervantes, con dos grupos de alumnos de niveles opuestos. El primero era ya un C1, casi C2. Y el segundo un A-1, casi A-2. Este contrate me permitió comparar de manera muy efectiva diferentes técnicas de enseñanza que se adapten a los diferentes niveles.

Primer día, nivel superior. Me reúno con la profesora y tutora Gemma media hora antes de la clase, y ahí ya me muestra el plan que ha preparado para la clase. Me gusta que ha planificado por escrito, punto por punto, las actividades a realizar. Me explica también el nivel y las circunstancias generales de los estudiantes. Los alumnos son viejos conocidos del Cervantes que llevan muchos años acudiendo a las clases y se nota. Nivel casi C-2 que permite mantener una conversación muy fluida. Algunos de ellos parecen cometer errores que se han fosilizado. Empezamos con una conversación distendida sobre lo que han hecho recientemente. Como todos se conocen entre ellos, el clima es muy cordial y amistoso. El único desconocido soy yo y por ello Gemma organiza una actividad con el fin de que los estudiantes me conozcan un poco. Y así, en parejas, preparan preguntas para hacerme. Alguna de ella, produce alguna situación divertida como cuando me preguntan si hice algo durante mi juventud de lo que me avergüence. Sin poder evitarlo, me pongo rojo, así que supongo que, de alguna manera, ya contesto a la pregunta. Yo también le solicito a la tutora poder preguntarle algo a los estudiantes y eso les permite hablar, que es de lo que se trata. También me preguntan sobre los lugares de Estados Unidos que conozco y cuando contesto, utilizo diferentes formas del pasado. Lo cual provoca que me cuestionen y me pregunten el porqué de la utilización de uno u otro. Eso es interesante porque al utilizarlo naturalmente, se me hace a veces difícil explicarlo. Menos mal que la tutora me echa un capote y lo explica muy bien. Se ve que tiene muchos años de práctica.

Algo que me gustó mucho es precisamente que los estudiantes están muy motivados y se interesan por cada aspecto de las reglas gramaticales. No aceptan que las cosas sean como sean porque sí, sino que quieren saber todo.

Durante el descanso, tengo la oportunidad de conversar con algunos de ellos y me fascina el entusiasmo que tienen por España y la cultura del español en general y me cuentan experiencias de sus viajes a España o de sus proyectos de ir o de si les gusta más Madrid o Barcelona. También observo que entre ellos, aunque la profesora o yo no estemos escuchando, hablan en español lo que demuestra aún más su entusiasmo por aprenderlo y practicarlo en cualquier ocasión que tengan.

Después del descanso, pasamos a hacer ejercicios basados en un visionado que tuvieron en una sesión anterior de un episodio de la serie española “El ministerio del tiempo”. Encuentro interesante que la tutora me ponga a trabajar con los alumnos como si fuese uno más y cuando forma grupos de tres para hacer los ejercicios, yo formo parte de uno de los grupos. Yo no conocía la serie por lo que al principio estaba un poco perdido. Y lo peor es que entre que no conocía nada de esa serie y que su nivel es tan alto, alguno de los ejercicios me resultaban bastante difíciles. Me sentía un poco mal porque los estudiantes que tenían en mi grupo creo que se sorprendían de que no supiese mejor las respuestas, dado mi condición de español-hablante nativo.

El siguiente día de las clases prácticas me enfrento a un grupo de alumnos de nivel A-1/A-2. La mayoría tienen nociones de español que aprendieron en un curso de varias semanas, pero hay algún otro que no sabe nada de nada. Esto representa un contraste total con la clase del día anterior. Ya que la política del Cervantes es hablar en español toda la clase, la comunicación se hace algo difícil, a pesar de que la tutora procura hablar con lentitud, vocalizando y apoyándose en la expresión no verbal. Oigo a algún alumno quejarse de no entender nada. Pero yo opino que es una buena política que permite al alumnado una inmersión desde el primer día, para que el oído se acostumbre al ritmo y el sonido del español.

Y como es el primer día de este grupo y nadie conoce a nadie, lo primero que hacemos es presentarnos unos a otros con un saludo básico. Una forma muy práctica de saber cómo presentarse a los demás. Seguidamente ponemos en práctica una actividad que ya realizamos durante las clases teóricas que consiste en ordenarse según la altura, o según el número de hermanos, o el que habla más idiomas. Muy útil para conocerse y romper el hielo. El ambiente se va distendiendo y la gente está más relajada. Yo y la profesora participamos en la misma medida que los estudiantes. Siguiendo con el proceso de conocimiento entre todos, cada uno va contando su fecha de nacimiento y por tanto el signo del zodiaco al que pertenecen. En una hoja que reparte la profesora, se describen las características de cada signo. Otra idea genial porque aparte de permitir conocerse un poco más, da lugar a tocar la gramática del género de los adjetivos. Y también sirve para repasar otros temas de vocabulario básico como los meses del año y los días de la semana, que alguno de los alumnos ya conoce pero no siempre viene bien refrescarlo.

Y seguidamente repasamos o conocemos por primera vez, otro tema de vocabulario básico como es la lectura de las horas y las partes del día. Así, con unas cosas elementales, los estudiantes se van construyendo un vocabulario con el que poder decir algo, por primario que sea.¡Por algo se empieza!

Por último, se reparte una tarea a realizar en casa en la que se ejercitará el tema de las horas, que a su vez introduce el tema de las preposiciones como “de” y “por”(las diez DE la noche, mañana POR la mañana) y los artículos la/las. Y por último hay un cuestionario a rellenar con otras preguntas “personales” que en la siguiente clase permitirá ampliar el conocimiento de cada uno.

Durante el descanso intento hablar con alguno de los alumnos, pero dado su nivel elemental del español, se hace muy difícil. No puedo evitar pasar al inglés porque si no la comunicación es imposible. Ya se que no es bueno para ellos, pero ya que  estamos en el descanso, los estudiantes agradecen el poder relajarse del esfuerzo de practicar en un idioma que no dominan. Después de todo, para eso son los descansos, ¿no?

Y por último la tercera clase práctica. Otra vez el grupo de los martes de nivel C-1/C-2. Y esta vez otra nueva experiencia: otros dos compañeros del curso me acompañan en esta clase. Y eso aporta otro elemento interesante al poder observar como interactuan otros colegas profesores con los estudiantes. También se puede aprender de otros compañeros, por supuesto.

Realizamos actividades de corrección de escritos que la profesora les había mandado anteriormente en los que se señala donde hay errores pero no se indica cual es el error. Y nos ponemos en grupos de tres, cada uno de ellos incluye a uno de nosotros, profesores en prácticas. Es realmente un desafío corregir a estos alumnos tan aventajados porque los textos están tan bien escritos que te hacen dudar y ponen a prueba tus habilidades lingüísticas en tu propia lengua materna.

La profesora nos pide por adelantado que pensemos en una anécdota relacionada con los Estados Unidos o con el aprendizaje de idiomas que podamos contar a los alumnos. La tutora considera que escuchar otras voces nativas e incluso otros acentos es muy interesante para los estudiantes.

Muchas gracias Gemma por tu tutoría y apoyo. Contigo se aprende mucho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario