miércoles, 30 de noviembre de 2016

El diario de Camila

DIARIO DEL COMPONENTE PRÁCTICO

  •        Punto de partida
Antes de comenzar con las prácticas de observaciones, nos reunimos unas compañeras y yo junto a María Ahmad, nuestra tutora, para coordinar las fechas y grupos de observación. En dicha reunión cada una expuso las razones de por qué estaba realizando el curso de formación, además de dar a conocer cómo considerábamos una clase o profesor ideal, cómo nos imaginábamos como profesoras y cuáles eran nuestros miedos e inseguridades a la hora de enfrentar un aula.
En un principio iba a observar a un grupo de hispanohablantes, pero por diferentes motivos finalmente coordiné para la observación del grupo B2.1 de la profesora Verónica Galvez, los días martes de 6 a 9pm. Antes de la primera observación me reuní con la profesora para que me contara el plan de clase y las características del grupo.

  • ·      Reflexiones sobre las observaciones
Primera observación

En la primera clase, me propuse observar la sesión de clase (la estructura, los contenidos, los inicios/cierres, la organización del tiempo, tipos de actividades, etc.) y los alumnos (su participación, sus intervenciones, las preguntas formuladas y su papel). La primera clase contó con 9 alumnos de países como Estados Unidos, Francia y Japón.
La clase comenzó con una introducción donde cada uno de los alumnos me hacían preguntas y yo tenía que responder presentándome  y podía repreguntarles a ellos. A continuación se hizo una actividad con  repaso del pretérito del subjuntivo donde los alumnos en un papel debían responder a la pregunta “¿Qué harías si Trump ganara?”. La profesora daba las instrucciones de forma pausada indicando que los papeles se tenían que intercambiar entre los compañeros. Yo fui partícipe de la actividad y escribí mi propia respuesta en subjuntivo. Cada uno debía leer la respuesta del compañero en voz alta y adivinar quién lo había escrito. Surgió la oportunidad de explicar el dicho “Del dicho al hecho hay mucho trecho”, uno preguntó qué significaba la palabra “trecho”. Si alguna de las respuestas no quedaba clara, la profesora pedía que lo explicara por ejemplo: “¿Cómo qué esperas lo mejor?”, lo cual me pareció una excelente forma para que se expresen oralmente. Utilizó el recurso de repreguntar.  A continuación se hizo un ejercicio del libro donde las instrucciones fueron algo cambiadas para lograr mayor fluidez. Se hicieron grupos de a 3. La actividad se llamó “Encontrar a la perfecta para…” y duró unos 7 minutos de preparación entre los grupos y luego se hizo la puesta en común. Cada grupo formuló 2 oraciones y luego tenían que debatir quién del grupo era la persona adecuada para cada formulado.
Hubieron algunos errores que la profesora marcó, el primero fue cuando uno de los alumnos dijo “sin noticias” y ella le corrige diciendo que en verdad se dice “sin avisar”, y el segundo cuando dijo “dicera” y la profesora le aclaró que era “dijera” y automáticamente consultó: “¿Cómo se dice en el subjuntivo el verbo decir?”. Fue un buen momento para hacer un repaso gracias al error. Me gustó mucho que los errores se corrigieran al final dejando al alumno terminar la oración y haciéndoles preguntas para que ellos mismos se dieran cuenta como “Alguien sabe cómo se dice?”. La actividad funcionó correctamente.
Luego se inició una nueva unidad con una pregunta disparadora leyendo los recursos comunicativos, gramaticales y léxicos. Es importante hacer esto para que los alumnos conozcan los objetivos y aquello que se va a aprender. Los alumnos leyeron individualmente los textos y luego hablaban con los compañeros, marcando el vocabulario no comprendido. Cada grupo comentó su texto y se puso en común. Esto sirvió para fomentar la expresión oral e incorporar más vocabulario.

Segunda observación

En la segunda clase de observación, esta vez me enfoqué en el tratamiento del error, cómo se corrige o cómo se le da espacio al estudiante. La clase comenzó con la corrección de las tareas, en pares debían corregirse y luego se ponía en común. Al tratarse de una actividad de corrección de tareas, la profesora corrigió directamente a los alumnos, por ejemplo, los números romanos en español. Explicó además los participios en español preguntando: “Cómo se construye el participio en español?”. La actividad siguiente consistió en colocar el listado de adjetivos de uno de los ejercicios del libro, clasificarlos en positivos, negativos y neutros. Yo también participé de la actividad con una de las alumnas. Cuando alguien preguntaba acerca de uno de los significados de las palabras la profesora pregunta a todo el aula “Alguien puede explicarle qué significa?”. A continuación en otra de las actividades donde debían describir cuatro ciudades usando los adjetivos anteriores, hubo algunos ejemplos donde la profesora corrige directamente sin preguntar por ejemplo: “Era decadente que…”, decante “como”; “Cuando era creciendo”…”Cuando crecí o estaba creciendo”; “Son preparados”… “Están preparados, recordad ser y estar”. Sin embargo, el 90% de las veces cuando corrige lo hace preguntando.
Otro de los aspectos que me llamó la atención y me gustó la manera en que se trató es que al presentar un tema nuevo de gramática (en este caso los relativos), se hace a partir de un contexto y luego la profesora hacía preguntas como “Con qué palabras concuerdan los artículos?”, “Los relativos con preposición no llevan artículo?” o “Por qué cambio de preposición?”.
Una de las cosas que más destaco es la complicidad en el grupo, se nota la buena comunicación y compañerismo en el grupo y eso facilita mucho el aprendizaje. Me parece, además, que la manera en que Verónica corrige es la manera acertada porque haciendo preguntas logra que el alumno reflexione y se autocorrija. Luego, a la hora de presentar nueva gramática en lugar de hacerlo a través del enfoque estructural o nocional-funcional, la presenta en situaciones reales y dentro de un contexto real, lo cual se hace más ameno y no tan denso para el alumno y a través del enfoque comunicativo. Por otra parte, al tratarse de ciudades coloniales (en este caso del ejercicio), además de los objetivos lingüísticos surgieron objetivos extra lingüísticos dado que los alumnos aprendieron parte de la historia de aquellas ciudades y su cultura. Algunos de ellos, incluso, ya conocían algunas de las ciudades y contaron sus experiencias favoreciendo la expresión oral.
Los alumnos siempre respondieron bien a las consignas y a las actividades, eran interactivos y se animaban a hacer preguntas o consultas.

  • ·       Reflexiones sobre mis intervenciones
Mis intervenciones o tareas consistieron en una actividad de presentación donde los alumnos me hacían preguntas y yo contestaba y podría repreguntarles. El resto de mis intervenciones fueron como ayudante de la profesora, lo que ella necesitaba yo lo hacía. Participé en varios de los ejercicios como una alumna más. Un caso puntual además fue cuando se hizo un concurso entre dos equipos donde debían adivinar a qué ciudad correspondía cada una de las definiciones. Esta vez me tocó pararme y leer en voz alta cada uno de los enunciados a los grupos y que ellos adivinaran, el hecho de estar parada frente al aula me permitió notar la diferencia a la hora de expresarme para que pudieran comprender todo lo que yo decía. Otro ejemplo es en el ejercicio donde había una fotografía de Madrid y otra de Buenos Aires y yo tenía que dejar que los alumnos expresaran cómo imaginaban Buenos Aires usando adjetivos y yo finalmente les decía si era cierto o no aquello que pensaban de mi ciudad.
La verdad es que me sentí conforme con mis participaciones. Cuando hacía las actividades con ellos intenté hacerlo de forma neutral y si veía que estaban cometiendo un error trataba de explicarles por qué en verdad era de otra forma. Además, intenté hablar en forma clara y pausada, modulando para favorecer una mejor comprensión.

  • ·         Evaluación de la experiencia del módulo de aula
Siempre me sentí muy cómoda no solamente por la profesora Verónica sino también por el grupo que me hizo sentir parte de ellos desde el primer momento. Me sentí muy a gusto y me sirvió muchísimo para ver en qué consistía una clase, cómo estaba organizada, cómo manejar al grupo, cómo plantear nuevos temas o repasos, el valor afectivo del aula que es de suma importancia, la importancia del humor, etc. Se notaba que los alumnos se sienten cómodos y que la pasan bien en clase, algo que me parece importantísimo.
Para concluir, mi experiencia ha sido muy positiva y enriquecedora. Observar el trabajo de un profesor con experiencia como Verónica me ha ayudado a ver algunas de las tantas maneras de manejar un grupo, de ser hábil, flexible y atento a los cambios a la hora de encarar una clase.
El curso de formación a nivel general me ha parecido excelente y muy útil, me hizo conocer un mundo que yo desconocía. Además, me hizo dar cuenta de toda la preparación previa que requiere una clase y que todas las actividades siempre tienen un objetivo, no están hechas de manera improvisada.

Agradezco enormemente a Verónica por abrirme las puertas de su clase y por haberme dejado formar parte de su trabajo y de sus alumnos. También agradezco a María Ahmad por su excelente tutoría y por su constante apoyo durante esta etapa de prácticas.

Gracias y ha sido un placer.

Camila González del Solar

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