miércoles, 30 de noviembre de 2016

El diario de Camila

DIARIO DEL COMPONENTE PRÁCTICO

  •        Punto de partida
Antes de comenzar con las prácticas de observaciones, nos reunimos unas compañeras y yo junto a María Ahmad, nuestra tutora, para coordinar las fechas y grupos de observación. En dicha reunión cada una expuso las razones de por qué estaba realizando el curso de formación, además de dar a conocer cómo considerábamos una clase o profesor ideal, cómo nos imaginábamos como profesoras y cuáles eran nuestros miedos e inseguridades a la hora de enfrentar un aula.
En un principio iba a observar a un grupo de hispanohablantes, pero por diferentes motivos finalmente coordiné para la observación del grupo B2.1 de la profesora Verónica Galvez, los días martes de 6 a 9pm. Antes de la primera observación me reuní con la profesora para que me contara el plan de clase y las características del grupo.

  • ·      Reflexiones sobre las observaciones
Primera observación

En la primera clase, me propuse observar la sesión de clase (la estructura, los contenidos, los inicios/cierres, la organización del tiempo, tipos de actividades, etc.) y los alumnos (su participación, sus intervenciones, las preguntas formuladas y su papel). La primera clase contó con 9 alumnos de países como Estados Unidos, Francia y Japón.
La clase comenzó con una introducción donde cada uno de los alumnos me hacían preguntas y yo tenía que responder presentándome  y podía repreguntarles a ellos. A continuación se hizo una actividad con  repaso del pretérito del subjuntivo donde los alumnos en un papel debían responder a la pregunta “¿Qué harías si Trump ganara?”. La profesora daba las instrucciones de forma pausada indicando que los papeles se tenían que intercambiar entre los compañeros. Yo fui partícipe de la actividad y escribí mi propia respuesta en subjuntivo. Cada uno debía leer la respuesta del compañero en voz alta y adivinar quién lo había escrito. Surgió la oportunidad de explicar el dicho “Del dicho al hecho hay mucho trecho”, uno preguntó qué significaba la palabra “trecho”. Si alguna de las respuestas no quedaba clara, la profesora pedía que lo explicara por ejemplo: “¿Cómo qué esperas lo mejor?”, lo cual me pareció una excelente forma para que se expresen oralmente. Utilizó el recurso de repreguntar.  A continuación se hizo un ejercicio del libro donde las instrucciones fueron algo cambiadas para lograr mayor fluidez. Se hicieron grupos de a 3. La actividad se llamó “Encontrar a la perfecta para…” y duró unos 7 minutos de preparación entre los grupos y luego se hizo la puesta en común. Cada grupo formuló 2 oraciones y luego tenían que debatir quién del grupo era la persona adecuada para cada formulado.
Hubieron algunos errores que la profesora marcó, el primero fue cuando uno de los alumnos dijo “sin noticias” y ella le corrige diciendo que en verdad se dice “sin avisar”, y el segundo cuando dijo “dicera” y la profesora le aclaró que era “dijera” y automáticamente consultó: “¿Cómo se dice en el subjuntivo el verbo decir?”. Fue un buen momento para hacer un repaso gracias al error. Me gustó mucho que los errores se corrigieran al final dejando al alumno terminar la oración y haciéndoles preguntas para que ellos mismos se dieran cuenta como “Alguien sabe cómo se dice?”. La actividad funcionó correctamente.
Luego se inició una nueva unidad con una pregunta disparadora leyendo los recursos comunicativos, gramaticales y léxicos. Es importante hacer esto para que los alumnos conozcan los objetivos y aquello que se va a aprender. Los alumnos leyeron individualmente los textos y luego hablaban con los compañeros, marcando el vocabulario no comprendido. Cada grupo comentó su texto y se puso en común. Esto sirvió para fomentar la expresión oral e incorporar más vocabulario.

Segunda observación

En la segunda clase de observación, esta vez me enfoqué en el tratamiento del error, cómo se corrige o cómo se le da espacio al estudiante. La clase comenzó con la corrección de las tareas, en pares debían corregirse y luego se ponía en común. Al tratarse de una actividad de corrección de tareas, la profesora corrigió directamente a los alumnos, por ejemplo, los números romanos en español. Explicó además los participios en español preguntando: “Cómo se construye el participio en español?”. La actividad siguiente consistió en colocar el listado de adjetivos de uno de los ejercicios del libro, clasificarlos en positivos, negativos y neutros. Yo también participé de la actividad con una de las alumnas. Cuando alguien preguntaba acerca de uno de los significados de las palabras la profesora pregunta a todo el aula “Alguien puede explicarle qué significa?”. A continuación en otra de las actividades donde debían describir cuatro ciudades usando los adjetivos anteriores, hubo algunos ejemplos donde la profesora corrige directamente sin preguntar por ejemplo: “Era decadente que…”, decante “como”; “Cuando era creciendo”…”Cuando crecí o estaba creciendo”; “Son preparados”… “Están preparados, recordad ser y estar”. Sin embargo, el 90% de las veces cuando corrige lo hace preguntando.
Otro de los aspectos que me llamó la atención y me gustó la manera en que se trató es que al presentar un tema nuevo de gramática (en este caso los relativos), se hace a partir de un contexto y luego la profesora hacía preguntas como “Con qué palabras concuerdan los artículos?”, “Los relativos con preposición no llevan artículo?” o “Por qué cambio de preposición?”.
Una de las cosas que más destaco es la complicidad en el grupo, se nota la buena comunicación y compañerismo en el grupo y eso facilita mucho el aprendizaje. Me parece, además, que la manera en que Verónica corrige es la manera acertada porque haciendo preguntas logra que el alumno reflexione y se autocorrija. Luego, a la hora de presentar nueva gramática en lugar de hacerlo a través del enfoque estructural o nocional-funcional, la presenta en situaciones reales y dentro de un contexto real, lo cual se hace más ameno y no tan denso para el alumno y a través del enfoque comunicativo. Por otra parte, al tratarse de ciudades coloniales (en este caso del ejercicio), además de los objetivos lingüísticos surgieron objetivos extra lingüísticos dado que los alumnos aprendieron parte de la historia de aquellas ciudades y su cultura. Algunos de ellos, incluso, ya conocían algunas de las ciudades y contaron sus experiencias favoreciendo la expresión oral.
Los alumnos siempre respondieron bien a las consignas y a las actividades, eran interactivos y se animaban a hacer preguntas o consultas.

  • ·       Reflexiones sobre mis intervenciones
Mis intervenciones o tareas consistieron en una actividad de presentación donde los alumnos me hacían preguntas y yo contestaba y podría repreguntarles. El resto de mis intervenciones fueron como ayudante de la profesora, lo que ella necesitaba yo lo hacía. Participé en varios de los ejercicios como una alumna más. Un caso puntual además fue cuando se hizo un concurso entre dos equipos donde debían adivinar a qué ciudad correspondía cada una de las definiciones. Esta vez me tocó pararme y leer en voz alta cada uno de los enunciados a los grupos y que ellos adivinaran, el hecho de estar parada frente al aula me permitió notar la diferencia a la hora de expresarme para que pudieran comprender todo lo que yo decía. Otro ejemplo es en el ejercicio donde había una fotografía de Madrid y otra de Buenos Aires y yo tenía que dejar que los alumnos expresaran cómo imaginaban Buenos Aires usando adjetivos y yo finalmente les decía si era cierto o no aquello que pensaban de mi ciudad.
La verdad es que me sentí conforme con mis participaciones. Cuando hacía las actividades con ellos intenté hacerlo de forma neutral y si veía que estaban cometiendo un error trataba de explicarles por qué en verdad era de otra forma. Además, intenté hablar en forma clara y pausada, modulando para favorecer una mejor comprensión.

  • ·         Evaluación de la experiencia del módulo de aula
Siempre me sentí muy cómoda no solamente por la profesora Verónica sino también por el grupo que me hizo sentir parte de ellos desde el primer momento. Me sentí muy a gusto y me sirvió muchísimo para ver en qué consistía una clase, cómo estaba organizada, cómo manejar al grupo, cómo plantear nuevos temas o repasos, el valor afectivo del aula que es de suma importancia, la importancia del humor, etc. Se notaba que los alumnos se sienten cómodos y que la pasan bien en clase, algo que me parece importantísimo.
Para concluir, mi experiencia ha sido muy positiva y enriquecedora. Observar el trabajo de un profesor con experiencia como Verónica me ha ayudado a ver algunas de las tantas maneras de manejar un grupo, de ser hábil, flexible y atento a los cambios a la hora de encarar una clase.
El curso de formación a nivel general me ha parecido excelente y muy útil, me hizo conocer un mundo que yo desconocía. Además, me hizo dar cuenta de toda la preparación previa que requiere una clase y que todas las actividades siempre tienen un objetivo, no están hechas de manera improvisada.

Agradezco enormemente a Verónica por abrirme las puertas de su clase y por haberme dejado formar parte de su trabajo y de sus alumnos. También agradezco a María Ahmad por su excelente tutoría y por su constante apoyo durante esta etapa de prácticas.

Gracias y ha sido un placer.

Camila González del Solar

martes, 29 de noviembre de 2016

El diario de Mónica


Punto de partida y reflexiones iniciales

Antes de realizar la observación de clases en el Instituto Cervantes, varias compañeras y yo nos reunimos con nuestra tutora, María Ahmad, para discutir sobre nuestro punto de partida. Compartimos opiniones acerca de nuestras inquietudes y experiencias previas. Hablamos sobre las características que, según nuestra opinión, debería tener una buena clase. Todas coincidimos en que es fundamental que esta sea amena y fomente un escenario de confianza, una conexión afectiva con y entre los estudiantes. Precisamente en este curso he aprendido la importancia de crear vínculos afectivos con los estudiantes mediante actividades para conocerse, algo que nunca había contemplado antes. También hablamos sobre la necesidad de reflexionar sobre nuestros prejuicios y estar abiertas a adaptarnos a distintas situaciones en función del contexto del aula al que nos enfrentamos. Charlamos sobre lo importante que es conocernos a nosotras mismas y qué tipo de profesoras queremos ser, para poder adoptar una postura autocrítica y una actitud abierta que invite a la mejora, pero que también reconozca nuestras habilidades y puntos fuertes.
Antes de las sesiones de observación, que realicé junto con Paola Martínez, María nos informó sobre las características de la clase y sobre nuestro rol en la misma. Planificamos juntas varias actividades y nos enseñó cómo organizar una clase, qué tipo de estrategias y recursos utilizar. Asimismo, nos habló sobre la importancia de conocer los objetivos que hay detrás de cada actividad, qué queremos que aprendan y practiquen las estudiantes con dicho ejercicio. También sobre la necesidad de hacer las actividades previamente, para tener claro cómo dar las instrucciones, prever las distintas decisiones que deberemos tomar y predecir dudas y problemas que puedan surgir.

Primera observación

Paola y yo realizamos dos sesiones de observación participante los días 10 y 17 de noviembre. La clase, con una duración de tres horas, estaba formada por seis alumnas (aunque solamente cinco asistieron a la primera sesión), con un nivel intermedio B1.1. En el momento de la observación ya llevaban siete clases con María, de modo que estaban familiarizadas con la clase. Todas las alumnas se mostraron motivadas y participantes, aunque había importantes diferencias en los niveles y entre quienes participaban más y estaban más seguras de sí mismas y las más introvertidas.
En la primera sesión nuestro rol fue más bien pasivo, observando y tomando notas de la clase y respondiendo a las instrucciones de María, que nos implicó como apoyo en las distintas actividades. Nuestra participación en la clase tenía como objetivo principal conocernos, establecer unos lazos afectivos para que las estudiantes se sintiesen cómodas y nosotras también nos familiarizáramos con la clase, para poder participar más activamente en la segunda sesión. Las actividades de conocernos fueron un éxito, las estudiantes se mostraron abiertas a interactuar con nosotras, e hicieron preguntas de forma espontánea.
Tan fascinante como aprender cómo pueden prepararse las actividades fue observar cómo se puede estructura una sesión. Por ejemplo, me fijé en la forma en que la profesora utilizaba los recursos tecnológicos para organizarla, aportando elementos visuales. También en cómo insistía en recapitular contenidos al principio y final de la clase. Esto daba una sensación de orden y continuidad, pero también de que se va progresando y que el aprendizaje es accesible y posible. Fue también muy interesante su uso del libro, que sirvió de apoyo, pero en absoluto de una forma rígida o cerrada. La profesora construyó un guion coherente y fluido que se servía de las actividades del libro, pero que no giraba en torno al mismo, sino a partir de la participación de las alumnas. 
La sesión giró en torno a la idea de “adivinar”, con el objetivo de practicar el futuro haciendo predicciones. Así, a través de un objetivo extralingüístico se practicaron distintas competencias, expresiones y vocabulario. La clase se planteó como una sesión sobre la idea de adivinar y no como una clase sobre el futuro, aunque este era el objetivo lingüístico, lo que la hizo más amena. El objetivo lingüístico estaba implícito y las alumnas aprendieron emulando situaciones cotidianas y reales. Todas las actividades se dirigieron a este fin, pero de forma muy variada, de modo que también se trabajó el vocabulario, se recordaron cuestiones de las clases anteriores y se adelantan otras. Aprendí asimismo la importancia de que los ejercicios vengan precedidos de preactividades, de modo que se vayan introduciendo cuestiones. La noción del “aprendizaje en espiral”, que permite ir introduciendo nuevos conceptos a la vez que se refuerzan los anteriores, fue otro de los conceptos con los que me he ido familiarizando en el curso.
Tras la sesión de observación tuvimos una reunión en la que compartimos nuestras impresiones de las clases y en la que María también nos explicó los objetivos que estaban detrás de las decisiones que tomó en la misma. En función de lo que le interesaba trabajar o conseguir, la organización de las actividades podía variar y esas variaciones marcan grandes diferencias. De nuevo ello revela la importancia de planificar y tener claros los objetivos. Hablamos también sobre la necesidad de fomentar la autocorrección en el alumnado. Por último, empezamos a preparar la siguiente clase.

Segunda observación

Para la segunda observación, Paola y yo adoptamos un papel más activo y estuvimos a cargo de una parte de la sesión. La experiencia fue de nuevo muy positiva, tanto por la recepción de las alumnas, lo que fue posible gracias al vínculo afectivo establecido en la clase anterior, como también por el trabajo de coordinación con las compañeras. En todo momento la organización de la clase estuvo marcada por la actitud positiva, receptividad ante sugerencias y la buena comunicación, lo que facilitó enormemente el proceso y el reparto de las tareas e intervenciones.
Nuestra intervención se organizó en torno al tema de expresar prohibiciones. Decidimos usar la pizarra electrónica y servirnos de elementos visuales. Empezamos con una introducción breve destinada a activar lo que las alumnas ya sabían sobre el tema. Seguimos con una actividad del libro, que realizaron en parejas. Para organizar esta actividad, aparentemente sencilla, tuvimos que tomar varias decisiones (trabajar en gran grupo o en parejas, corregir o no el ejercicio), que dependieron del objetivo que queríamos lograr. Continuamos la clase introduciendo distintas fórmulas para expresar prohibición, a través de ejemplos. Todo ello lo hicimos de forma interactiva, preguntando a las estudiantes que expresaran sus ideas y participasen, de modo que fuesen las protagonistas. Terminamos con un juego en el que tenían que utilizar y practicar los conceptos aprendidos en los ejercicios anteriores. La actividad fomentó la interacción y permitía practicar el diálogo para preguntar y responder sobre prohibiciones. La actividad fue un éxito y las estudiantes se mostraron receptivas y entusiastas.
Uno de los aspectos en los que planeamos fijarnos en esta clase fue en la corrección de errores. Una de las formas es la de animarles a que respondan a sus propia preguntas o corrijan sus propios errores. Así se busca fomentar la autonomía del estudiante, activando sus conocimientos previos y enseñándole que puede encontrar la respuesta.
Tras la observación realizamos también una reunión de retroalimentación, en la que reflexionamos sobre las decisiones tomadas en la clase y posibles alternativas, sobre aquello que hicimos bien, pero también sobre otras posibilidades para mejorar.  

Algunas conclusiones y reflexiones finales

Este curso de formación inicial de profesores de español ha sido mi primera experiencia y toma de contacto con la enseñanza de ELE y me alegra decir que ha sido una experiencia muy positiva. Me ayudado a reflexionar sobre lo que puedo aportar desde mi experiencia vital y profesional previa, pero sobre todo ha sido una introducción general del fascinante mundo de la enseñanza de lenguas y me ha servido para empezar a familiarizarme con algunos de los conceptos y teorías que se manejan. He podido ver la increíble diversidad de acercamientos a la docencia, perspectivas desde las que se puede entender la enseñanza de idiomas y la complejidad que existe detrás de cada actividad, ejercicio o cada toma de decisiones, lo que es a la vez un estímulo para seguir aprendiendo. Como estudiante de idiomas y profesora en otras áreas, me ha abierto la mente para ser más tolerante y empática con mis estudiantes y profesores/as y comprobar la profesionalidad y dedicación de los/as profesores/as del Instituto Cervantes me ha animado a trabajar por ser mejor alumna y docente. Tanto el curso, como especialmente las prácticas, han supuesto para mí una perspectiva diferente y estimulante sobre la enseñanza y me ha ayudado a mantener una actitud positiva y abierta hacia formas diferentes de impartir docencia.

Os envío un abrazo, ha sido un placer compartir este curso con vosotr@s 😊

El diario de Sara

El componente práctico

Curso de formación de profesores de ELE
Instituto Cervantes de Nueva York 


Bueno, antes de empezar quisiera dar las gracias a todos los que hemos participado en este curso, y a todos los docentes que nos han ayudado paso a paso en esta formación. Quisiera agradecer a María Ahmad por guiarnos en este proceso de observación en el aula. Quiero agradecer a Marta Hernádez que ha sido mi tutora, por permitirme trabajar en conjunto con su clase.

Como ya conocía a Marta porque fue una de nuestras docentes en uno de los talleres en las clases presenciales de formación, no tuvimos una reunión previa a la primera observación. Tan pronto recibí la noticia que seria mi tutora, me puse en contacto con ella para empezar el proceso. Todo fue muy rápido. A través de correo electrónico combinamos la fecha, el día y la hora.

El grupo de la clase estaba conformado por cinco estudiantes. En el nivel A1.2. Adultos entre las edades de 20 y 60 años, de diversas nacionalidades. Me explicó que ya estaba casi al final del curso y que repasaría lo avanzado a lo largo de la clase.


Primera observación 


El martes primero de noviembre a las 10 de la mañana. Habíamos quedado que yo llegaría media hora más temprano para que ella me hablase de los estudiantes y de lo que avanzaría en el aula ese día. De nuevo me explico que eran cinco estudiantes y que uno de ellos ya era mayor y que usaba un andador para personas mayores para poder caminar. Por lo que habría una actividad que ella no podría realizarlas pero que yo podría trabajar con ella. 

Entonces, la clase inicia a las 10 empunto. 
- La profesora empieza la clase con una pelota en la mano. Como lo llama ella “Un warm up”         Lanza la pelota a uno de ellos y le pregunta ¿Cómo estas  hoy ________? Y así lo hace con el resto de los estudiantes. Los estudiantes responden: “Bien, muy bien” “Poco cansado” “Poco dormido” etc.
Hace más preguntas a cada uno de los estudiantes que le lanza la pelota. ¿A qué hora te acuestas los domingos? ¿A qué hora te levantas los sábados? ¿Qué ropa llevas en invierno? ¿Una persona de México es? 
Y así sucesivamente los estudiantes participan respondiendo a las preguntas. 

Esta forma de iniciar la clase es realmente muy eficaz para despertar a los estudiantes y activar sus cerebros con lo que ya saben de español. 
Luego de hacer las preguntas a todos los estudiantes, la profesora sigue con la siguiente actividad.
juego de dados. Su objetivo, repasar todo lo avanzado de ese curso y del anterior. La profesora les entrega una hoja de papel plastificada, unos dados y unas fichas. (Ella misma  elaboro el juego) . Los organiza en un grupo de tres y una pareja. Los estudiantes lanzan el dado y dependiendo qué numero les sale, avanzan hacia la casilla indicada, donde les dice qué es lo que tienen que hacer, por ejemplo, verbo ser, tercera persona, ¿Cómo se dice bedroom en español?, Pasado simple de dormir  primera persona. Y así los estudiantes juegan por 30 minutos. La profesora se pasea por el aula obsevando y cerciorandose que los estudiante se comuniquen en español. Fue una actividad muy divertida para los estudiantes, todos trabajaron muy concentradamente.                             Personalmente el uso de actividades lúdicas es una de las cosas que me gusta hacer en el aula.

Al concluir la actividad la profesora me pidió que me presentara, aunque al principio de la clase ella me presento muy brevemente y les dijo que estaría ahí como una invitada. Entonces me puse de pie y me presente. Les dije que era de Bolivia y que estaba ahí haciendo una observación porque me preparaba para ser profesora de español. Les conté que ya vivía en Nueva York por 6 año y que a veces extrañaba mi país. Les hablé poquito de Bolivia de su gente de lo multicultural que es, de sus paisajes. Hablé despacio y muy claro para que me entendiesen. Todos estaban muy curiosos por saber más y me hicieron preguntas. Fue algo muy breve. Mi presentación duró 15 minutos.
De esa manera fue mi breve participación en mi primera observación de clase.

Después del recreo que, los estudiantes todos volvieron y la siguiente actividad continuo 
avanzando la siguiente lección del libro que llevaba como título “ El barrio” Trabajaron con el libro leyendo y entendiendo todo lo que decía respecto a los barrios de las personas en el texto. Luego la profesora realizo una actividad fuera del aula, cada uno de los estudiantes tenía que bajar al piso de administración y entrevistar a una persona, tenían que recoger información sobre sus barrios. Después de 10 minutos los estudiantes volvieron con la información necesaria. Como les había mencionado antes, en la clase había un persona mayor que tiene dificultades para caminar, entonces la profesora le dio como opción entrevistarme. La señora estaba encantada de conocer algo mas de mí y de mi barrio en Bolivia, porque eso fue lo que me pidió, no quería saber de mi barrio aquí en Nueva York sino de mi barrio en Bolivia.

No me quede hasta finalizar la clase, pero me fui muy contenta con todo lo que había observado. Ese manera de hacer la clase divertida y amena, me fascinó. Y sobre todo la participación de los estudiantes, que a pesar de su nivel bajo, eran capaces de comunicarse y formular sus propias preguntas para recoger más información. La profesora casi no se sentó en toda la clase, usa bastante la expresión física. 




Segunda observación


Jueves 17 de noviembre a las 10 de la mañana. Grupo A2.1, compuesto por tres estudiantes. Un chico norteamericano, una chica griega y un señor Israelí. 
La profesora me pidió que hablara de Bolivia otra vez, eta vez me pidió que hiciera una presentación con mapas y que enseñar vocabulario específico. Me dijo que tomara de 15 a 30 minutos. Obviamente yo encantada de hablar de mi país. 

Era un grupo diferente al de la clase de mi observación anterior por lo tanto no los conocía ni me conocían, pero la profesora ya les había hablado de mí la clase anterior y les pidió que elaboraran preguntas sobre Bolivia. 

La profesora empieza la clase presentándome. Luego hacen su rutina de “warm up”.
Para resumir un poco esta segunda observación voy a hablar de mi actividad y lo que más me llamó la atención.

Mi actividad tenía como objetivo, que los estudiantes sepan/conozcan (más) sobre Bolivia. 
Para ello realice mi presentación en power point, use mapas para explicar dónde estaba, les mostré la ubicación, sus límites, les hablé del presidente, )que es el primer presidente indígena en la historia del país). Les hablé de dos lugares más turísticos (lago Titicaca y la carretera de la muerte).
Con todo esto les di vocabulario específico como, población, límites (norte, sur, este y oeste), moneda, habitantes, etc.
Al terminar la presentación les di una hoja de papel que contenía todo el vocabulario que había utilizado, y para finalizar, como yo les había hablado de mi país, elabore algunas preguntas para que ellos me contasen sobre los suyos. 
Entonces les di como 5 minutos para que trabajen individualmente respondiendo a las preguntas y luego me las dijeran. 

Para mí todo fue un éxito, porque ello me contaron poquito sobre sus paices también. 
Todos participaron con mucho entusiasmo. Y lo mejor, usaron el nuevo vocabulario aprendido. 

En general, creo que he realizado las cuatro tareas que describe el componente práctico. - Preparé una actividad de presentación de más de 10 minutos.
- Fui ayudante del profesor en algunas ocasiones, porque hubo mementos cuando la     profesora me preguntó cómo se decía alguna palabra en Bolivia.
- Preparé una actividad con un objetivo.
- Y di instrucciones al fina de mi actividad.

Oh, me olvidaba de mencionar algo que me llamo mucho la atención en la segunda observación. La profesora tiene un momento personal para cada estudiante. Por ejemplo el día de mi segunda observación, le tocaba a uno de ellos, él debía hablar de algún tema de su interés o de sus planes en le futuro. El estudiante nos contó que en dos semanas iría de vacaciones a México y que le gustaría aprender vocabulario mas útil cuando viajas, vocabulario en el restaurante, en el hotel etc. Entonces la profesora dijo, vamos a aprender cómo pedir en un restaurante.  De inmediato saco su material que consistía en unas tiras de papel que contenían las frases más usadas en un restaurate. Se las explico y luego les hizo una simulación de cómo pedir en un restaurante entre todos los estudiantes.


Reflexión


Sin duda alguna, esta ha sido una experiencia muy enriquecedora para mí. En cada momento en la observación había algo nuevo. Me sorprendió mucho el dominio de la clase que tiene la profesora. Y mas que todo me ha gustado mucho que enseña de acuerdo a la necesidad de sus estudiantes. Ese momento personal que tiene en cada clase es realmente muy enriquecedor para cada uno de ellos en la clase. Como me comentaba la profesora la final de la clase, es importante que a pesar de seguir el currículo del centro, no hay que dejar de lado las necesidades de los estudiantes. Ella trabaja mucho con eso. También les pide a los estudiante que traigan fotos de carteles que encuentran en sus caminos, ya sea en el metro, o en la calle, y todos ellos trabajan en eso. La realidad es que hay muchos temas que por ejemplo no están en el libro si no recién hasta nivele mas avanzados. Pero qué pasa si los estudiante ya están expuestos a ellos contantemente en su vida diaria. 
Todo esto es nuevo para mi y me hace muy curiosa, la educación esta en constante desarrollo por lo cual nosotros debemos estarlo también.



martes, 22 de noviembre de 2016

Fomentando la autonomía

Hola a todos:

Ya nos encontramos en los últimos días del Módulo 1 del curso y tengo esa sensación de satisfacción porque vamos terminando una primera etapa muy enriquecedora, pero también consciente de que esto es el principio de un lado camino que espero que podamos seguir compartiendo juntos.

De todas maneras, como sé que algunos de vosotros por diferentes motivos no vais a poder continuar, os quería dejar algunos enlaces que espero que os ayuden a seguir aprendiendo. En primer lugar, este artículo sobre cómo fomentar la autonomía con la ayuda de la tecnología y que contiene una bibliografía muy interesante. 

Por supuesto, también quería darle las gracias a José Ignacio por habernos ilustrado sobre la evaluación y quería mostraros este enlace a los modelos de examen escolares y este otro, para los exámenes de adultos, por si os interesa conocer mejor los niveles o queréis saber cómo son las pruebas escritas. Si tenéis cualquier pregunta, por supuesto, estamos aquí para ayudaros.


lunes, 21 de noviembre de 2016

El Diario de Andrea

El Diario de Andrea
En primer lugar daros las gracias a todos los que habéis participado en este curso, en especial a Maria Ahmad y a Verónica Guillén que de alguna forma han sido más conscientes de mi evolución y que siempre han estado ahí para guiarme y prestarme apoyo.
Como ya le comenté a María, una de mis obsesiones en el ámbito de la enseñanza era aprender a enfocar las clases para que tuvieran un componente divertido y motivador y que no solo se orientaran al puro aprendizaje. Quería aprender a implantar un sistema más dinámico que teórico, pero en el que al mismo tiempo no se descuidara el aprendizaje de lenguas que es el objetivo final por el que una persona asiste a las clases.
Mi  experiencia como observadora de las clases en el Instituto Cervantes ha sido muy interesante.  Uno de mis autores favoritos dice que: “Observa bien a un hombre y sabrás de él más que él mismo” así que me puse manos a la obra y las conclusiones que saque fueron las siguientes:
Primera observación
Se trataba de una clase de nivel B1.2 y la tutora, Verónica Guillén, me había facilitado el libro con el que iban a trabajar, en este caso el Aula Internacional 3.
Al principio, al ser un elemento nuevo de la clase, Verónica les pidió a cada alumno que me hiciera una pregunta y  todos participaron de este modo ellos podrían saber un poco más de mi y de mi objetivo en la clase. A su vez, yo les hice una pregunta a cada uno de ellos para entender un poco más los motivos que les llevaban a aprender nuestra lengua, casi todos coincidían: les gustaba el idioma a todos, y algunos tenían un interés de tipo especial por España u otros países hispanohablantes. Me sorprendió que en ninguno de los casos lo estuvieran aprendiendo por intereses profesionales.
La clase a nivel global fue muy interesante, al tratarse del día de Halloween, su profesora, Verónica, hizo varias actividades relacionadas con el tema y de distinta tipología:
1)      Hicieron la lectura de un fragmento  de Leyendas de Becquer.
2)      Ejercicios de gramática.
3)      Nube de palabras.
4)      Crucigrama de palabras relacionadas con Halloween.
5)      Por último, los alumnos ven un cortometraje.
Como podéis ver, las actividades eran muy diversas y mantenían al alumno activo y concentrado. Lo que más me llamó la atención de esta primera observación fue lo siguiente:
-  La profesora pone en contexto todas las palabras que el alumno desconoce, ejemplifica todo para hacerle ver el contexto en el que se emplean esas palabras y luego se cerciora de que el alumno las ha entendido
- En el comentario de la lectura Verónica los hace participar a todos. Noto que los alumnos están mucho más interesados en las preguntas de tipo personal que en las generalistas. Por ejemplo: les resulta mucho más motivador contestar a preguntas como: ¿tú que hubieses hecho si fueras el protagonista? ¿conoces alguna leyenda? ¿me la cuentas? , que a preguntas como: Enumérame los personajes de la obra.

-         La tutora siempre pregunta: ¿Qué ejercicios teníamos para hoy? ¿Qué teníamos que hacer ahora? , no precisamente porque no lo sepa, este tipo de preguntas siento que les ayuda a enfocar la atención y a seguir participando en el seguimiento de la clase.
     Noto que los ejercicios de gramática de pronombres es la parte más compleja para el alumno, pero el planteamiento que toma la profesora es interesante. Les hace participar todo el tiempo a todos y además ella les explica la regla gramatical continuamente  para que entiendan sus errores y vean cómo mejorar y cómo emplearla la próxima vez y poder evitar el error.
     El ejercicio de la nube de palabras está muy bien para incorporar en el medio de la clase, como se ha hecho. Los alumnos se dividen en grupos y comparten ideas acerca de un tema, para después escribir en las nubes las palabras acerca de ese determinado tema. Después de esto intercambian las nubes con otros grupos para que añadan las palabras que no tienen, si hay alguna palabra que desconocen la profesora les pide que la apunten en una libreta y luego entre todos averiguan el significado de la misma.
-          Después de la visualización del corto, la profesora les pide que en su casa escriban una historia en español contando la historia escrita del corto (el corto era mudo). Pienso que este ejercicio es completo, pueden valerse de diferentes formas gramaticales, conectores, verbos etcétera para contar una historia y esto les valdrá luego para contar otras.
Segunda observación
En esta observación hay un par de cosas que quiero resaltar:
-    Me encantó que al principio de la clase la profesora les entregara un listado de palabras erróneas en los que ellos tenían que adivinar en qué consistía el error. Estos errores venían del ejercicio de nubes que había hecho en la clase previa. Primero investigaban individualmente cual era el error y luego lo compartían entre todos. Pienso que esto les ayudo a afianzar las nuevas palabras a la vez que aprenden errores que pueden evitar en el futuro con palabras similares. Ellos a la vez se mostraban muy interesados y motivados al querer averiguar el error, parecía que se trataba de un crucigrama o juego. Tanto su actitud como el resultado del ejercicio fueron muy interesantes.
-    La segunda cosa que quiero resaltar de esta clase es que tuve la oportunidad de hacer mi intervención y ser yo misma la que ejercía como profesora durante un corto periodo de tiempo. De ella, me llamó la atención lo siguiente:
·         Les pedí a los alumnos hacer una lectura en alto de un fragmento de un libro. Durante este tiempo no los note demasiado concentrados en el contenido y sí más en la pronunciación. La próxima vez le daría un enfoque diferente a la lectura y la haría por grupos en la cual la pudiesen comentar y compartir.
·         Después de la lectura hice un juego en grupo acerca de la misma, y entonces vi que recuperaban el entusiasmo y dinamismo. El tema trataba sobre formatos de televisión y decidí hacer un juego tipo tabú del mismo. Les pedí que en un papel describiera su programa de TV favorito sin decir el nombre y luego entre todos los tenían que intentar averiguar. Estuvieron muy atentos y entusiasmados durante esta actividad.

Mi conclusión
Este curso me ha sido muy útil, no sólo para formarme como profesora sino también para desarrollar otras competencias que me son útiles a nivel individual en mi día a día.
En mi época como estudiante, estaba mucho más acostumbrada a otro tipo de enseñanza en la que yo era un sujeto pasivo que memoriza y toma apuntes, me da esperanzas ver que otro tipo de enseñanza es posible y que quizá en el futuro yo también la pueda llevar a la práctica con mis alumnos.
Agradezco al Instituto Cervantes por darnos la oportunidad de realizar este curso y además por ser una organización que comparte su amor por el español a lo largo del mundo.
Termino con una frase de Federico García Lorca que dice así:
“El español que no ha estado en América no sabe qué es España”
No sé si tendrá razón o no, solo sé que todos y cada unos de vosotros sois parte esencial de este maravilloso mundo que es el del español y que me siento muy orgullosa de ello.
¡Gracias!
Andrea Casal