DIARIO DEL COMPONENTE PRÁCTICO
- Punto de partida
Antes de comenzar con las prácticas de
observaciones, nos reunimos unas compañeras y yo junto a María Ahmad, nuestra
tutora, para coordinar las fechas y grupos de observación. En dicha reunión
cada una expuso las razones de por qué estaba realizando el curso de formación,
además de dar a conocer cómo considerábamos una clase o profesor ideal, cómo
nos imaginábamos como profesoras y cuáles eran nuestros miedos e inseguridades
a la hora de enfrentar un aula.
En un principio iba a observar a un grupo de
hispanohablantes, pero por diferentes motivos finalmente coordiné para la
observación del grupo B2.1 de la profesora Verónica Galvez, los días martes de
6 a 9pm. Antes de la primera observación me reuní con la profesora para que me
contara el plan de clase y las características del grupo.
- · Reflexiones sobre las observaciones
Primera observación
En la primera clase, me propuse observar la
sesión de clase (la estructura, los contenidos, los inicios/cierres, la
organización del tiempo, tipos de actividades, etc.) y los alumnos (su
participación, sus intervenciones, las preguntas formuladas y su papel). La
primera clase contó con 9 alumnos de países como Estados Unidos, Francia y
Japón.
La clase comenzó con una introducción donde
cada uno de los alumnos me hacían preguntas y yo tenía que responder
presentándome y podía repreguntarles a
ellos. A continuación se hizo una actividad con
repaso del pretérito del subjuntivo donde los alumnos en un papel debían
responder a la pregunta “¿Qué harías si
Trump ganara?”. La profesora daba las instrucciones de forma pausada
indicando que los papeles se tenían que intercambiar entre los compañeros. Yo
fui partícipe de la actividad y escribí mi propia respuesta en subjuntivo. Cada
uno debía leer la respuesta del compañero en voz alta y adivinar quién lo había
escrito. Surgió la oportunidad de explicar el dicho “Del dicho al hecho hay mucho trecho”, uno preguntó qué significaba
la palabra “trecho”. Si alguna de las respuestas no quedaba clara, la profesora
pedía que lo explicara por ejemplo: “¿Cómo
qué esperas lo mejor?”, lo cual me pareció una excelente forma para que se
expresen oralmente. Utilizó el recurso de repreguntar. A continuación se hizo un ejercicio del libro
donde las instrucciones fueron algo cambiadas para lograr mayor fluidez. Se
hicieron grupos de a 3. La actividad se llamó “Encontrar a la perfecta para…” y
duró unos 7 minutos de preparación entre los grupos y luego se hizo la puesta
en común. Cada grupo formuló 2 oraciones y luego tenían que debatir quién del
grupo era la persona adecuada para cada formulado.
Hubieron algunos errores que la profesora
marcó, el primero fue cuando uno de los alumnos dijo “sin noticias” y ella le corrige diciendo que en verdad se dice “sin avisar”, y el segundo cuando dijo “dicera” y la profesora le aclaró que era
“dijera” y automáticamente consultó:
“¿Cómo se dice en el subjuntivo el verbo
decir?”. Fue un buen momento para hacer un repaso gracias al error. Me
gustó mucho que los errores se corrigieran al final dejando al alumno terminar la
oración y haciéndoles preguntas para que ellos mismos se dieran cuenta como “Alguien sabe cómo se dice?”. La
actividad funcionó correctamente.
Luego se inició una nueva unidad con una
pregunta disparadora leyendo los recursos comunicativos, gramaticales y
léxicos. Es importante hacer esto para que los alumnos conozcan los objetivos y
aquello que se va a aprender. Los alumnos leyeron individualmente los textos y luego
hablaban con los compañeros, marcando el vocabulario no comprendido. Cada grupo
comentó su texto y se puso en común. Esto sirvió para fomentar la expresión
oral e incorporar más vocabulario.
Segunda observación
En la segunda clase de observación, esta vez me
enfoqué en el tratamiento del error, cómo se corrige o cómo se le da espacio al
estudiante. La clase comenzó con la corrección de las tareas, en pares debían
corregirse y luego se ponía en común. Al tratarse de una actividad de
corrección de tareas, la profesora corrigió directamente a los alumnos, por
ejemplo, los números romanos en español. Explicó además los participios en
español preguntando: “Cómo se construye
el participio en español?”. La actividad siguiente consistió en colocar el
listado de adjetivos de uno de los ejercicios del libro, clasificarlos en
positivos, negativos y neutros. Yo también participé de la actividad con una de
las alumnas. Cuando alguien preguntaba acerca de uno de los significados de las
palabras la profesora pregunta a todo el aula “Alguien puede explicarle qué significa?”. A continuación en otra de
las actividades donde debían describir cuatro ciudades usando los adjetivos
anteriores, hubo algunos ejemplos donde la profesora corrige directamente sin
preguntar por ejemplo: “Era decadente
que…”, decante “como”; “Cuando era creciendo”…”Cuando crecí o estaba
creciendo”; “Son preparados”… “Están preparados, recordad ser y estar”. Sin
embargo, el 90% de las veces cuando corrige lo hace preguntando.
Otro de los aspectos que me llamó la atención y
me gustó la manera en que se trató es que al presentar un tema nuevo de gramática
(en este caso los relativos), se hace a partir de un contexto y luego la
profesora hacía preguntas como “Con qué
palabras concuerdan los artículos?”, “Los
relativos con preposición no llevan artículo?” o “Por qué cambio de preposición?”.
Una de las cosas que más destaco es la
complicidad en el grupo, se nota la buena comunicación y compañerismo en el
grupo y eso facilita mucho el aprendizaje. Me parece, además, que la manera en
que Verónica corrige es la manera acertada porque haciendo preguntas logra que
el alumno reflexione y se autocorrija. Luego, a la hora de presentar nueva
gramática en lugar de hacerlo a través del enfoque estructural o
nocional-funcional, la presenta en situaciones reales y dentro de un contexto
real, lo cual se hace más ameno y no tan denso para el alumno y a través del
enfoque comunicativo. Por otra parte, al tratarse de ciudades coloniales (en
este caso del ejercicio), además de los objetivos lingüísticos surgieron
objetivos extra lingüísticos dado que los alumnos aprendieron parte de la
historia de aquellas ciudades y su cultura. Algunos de ellos, incluso, ya
conocían algunas de las ciudades y contaron sus experiencias favoreciendo la
expresión oral.
Los alumnos siempre respondieron bien a las
consignas y a las actividades, eran interactivos y se animaban a hacer
preguntas o consultas.
- · Reflexiones sobre mis intervenciones
Mis intervenciones o tareas consistieron en una
actividad de presentación donde los alumnos me hacían preguntas y yo contestaba
y podría repreguntarles. El resto de mis intervenciones fueron como ayudante de
la profesora, lo que ella necesitaba yo lo hacía. Participé en varios de los
ejercicios como una alumna más. Un caso puntual además fue cuando se hizo un
concurso entre dos equipos donde debían adivinar a qué ciudad correspondía cada
una de las definiciones. Esta vez me tocó pararme y leer en voz alta cada uno
de los enunciados a los grupos y que ellos adivinaran, el hecho de estar parada
frente al aula me permitió notar la diferencia a la hora de expresarme para que
pudieran comprender todo lo que yo decía. Otro ejemplo es en el ejercicio donde
había una fotografía de Madrid y otra de Buenos Aires y yo tenía que dejar que
los alumnos expresaran cómo imaginaban Buenos Aires usando adjetivos y yo
finalmente les decía si era cierto o no aquello que pensaban de mi ciudad.
La verdad es que me sentí conforme con mis
participaciones. Cuando hacía las actividades con ellos intenté hacerlo de
forma neutral y si veía que estaban cometiendo un error trataba de explicarles
por qué en verdad era de otra forma. Además, intenté hablar en forma clara y
pausada, modulando para favorecer una mejor comprensión.
- · Evaluación de la experiencia del módulo de aula
Siempre me sentí muy cómoda no solamente por la
profesora Verónica sino también por el grupo que me hizo sentir parte de ellos
desde el primer momento. Me sentí muy a gusto y me sirvió muchísimo para ver en
qué consistía una clase, cómo estaba organizada, cómo manejar al grupo, cómo
plantear nuevos temas o repasos, el valor afectivo del aula que es de suma
importancia, la importancia del humor, etc. Se notaba que los alumnos se
sienten cómodos y que la pasan bien en clase, algo que me parece
importantísimo.
Para concluir, mi experiencia ha sido muy
positiva y enriquecedora. Observar el trabajo de un profesor con experiencia
como Verónica me ha ayudado a ver algunas de las tantas maneras de manejar un
grupo, de ser hábil, flexible y atento a los cambios a la hora de encarar una
clase.
El curso de formación a nivel general me ha
parecido excelente y muy útil, me hizo conocer un mundo que yo desconocía.
Además, me hizo dar cuenta de toda la preparación previa que requiere una clase
y que todas las actividades siempre tienen un objetivo, no están hechas de
manera improvisada.
Agradezco enormemente a Verónica por abrirme
las puertas de su clase y por haberme dejado formar parte de su trabajo y de
sus alumnos. También agradezco a María Ahmad por su excelente tutoría y por su constante
apoyo durante esta etapa de prácticas.
Gracias y ha sido un placer.
Camila González del Solar
